Banda Sinfónica

La historia documentada de la música en Villar del Arzobispo, se remonta siglos atrás, encontrando los primeros datos al respecto los referentes al órgano de la Iglesia parroquial que “tuvo desde el siglo XVI en sus melodías durante las festividades religiosas de la villa, mantenía y fomentaba la afición musical de su juventud integrante del coro. Así consta en su archivo parroquial. En la Guerra Civil desapareció dicho instrumento.

Como base instrumental de acompañamiento del rico y variado folklore villarense de jotas, fandangos, segundillas, etc. la guitarra ha sido y es el instrumento popular más comúnmente usado a lo largo del tiempo por las rondallas de mozos en sus rondas, fiestas y paradas. A mediados del XX, un clarinete y una caja, hacían las veces de dolçaina i tabalet al inicio de procesiones y cabalgatas con gigantes y cabezudos.

En 1860 está fechado el primer apunte contable que se conoce, referente al ingreso de la cuota de un socio, devengado en concepto de pago al maestro de la música. Unos años más tarde, por ser Villar escenario de las guerras carlistas, sus fanfarrias, bandas y ejércitos lo ocuparon por largo tiempo y saquearon en varias ocasiones. Sabemos documentalmente por el Mercantil Valenciano que el 30 de septiembre de 1868, con motivo del pronunciamiento contra el gobierno presidido por González Bravo y a favor del restablecimiento del orden constitucional en toda su pureza, el Ayuntamiento de Villar, partidario del mismo, acordó secundar dicho acto “con la mayor solemnidad, con proclamación pública y solemne, con la banda de música al frente, repique de campanas y demás actos que puedan solemnizar tan fausto acontecimiento”.

El 25 de mayo de 1873 José Santos Murgui, cabecilla carlista se desplazó con 650 hombres desde Venta del Poyo, por Ribarroja, Benaguacil, Liria, Casinos hasta Villar donde es recibido con entusiasmo por el vecindario “a la luz de hachas de viento, volteo general de campanas y por la banda de música a los acordes de la Marcha Real”. La caída de la plaza fuerte carlista de Seo de Urgel (1 de septiembre de 1875) en poder de los liberales se celebra en Villar con alegría “pero a falta de música para solemnizar el suceso se manda iluminar todas las fachadas”. Era Alcalde constitucional de la Villa D. Vicente López Olba, el cual junto con el teniente-alcalde D. José Roger Duval, rico hacendado, acomete la reconstrucción del Ayuntamiento y pueblo de Villar, no sin obstáculos por parte de los carlistas perdedores de la guerra. Entre las medidas tomadas por el nuevo Alcalde estaba la firme resolución de “hacerles pagar a las familias carlistas los instrumentos de música que se llevaron Sanglés y Cucala y las farolas y el alumbrado público… Es indudable que pronto estaremos divertidos y tendremos luz por la noche”.